La depresión tiene muchos rostros
La depresión tiene muchos rostros. De forma similar al autismo, también se le puede considerar un «espectro» pues su manifestación sintomática es ampliamente heterogénea. Cada vez se reconoce más que existen formas de depresión «enmascaradas». Por ejemplo, hay personas que manifiestan la depresión a través de síntomas físicos. Algunas personas no refieren tristeza ni presentan llanto, pero sufren de tensión muscular, padecen molestias gastrointestinales -colitis, gastritis- y dolores de cabeza. Algunas personas pierden su capacidad para experimentar gusto, placer o entusiasmo incluso por cosas o actividades que antes eran de su interés. Se ha creído que las mujeres sufren la depresión con mucha más frecuencia que los hombres, pero es posible que esto sea falso. Los hombres la podrían manifestar con un cuadro distinto, por ejemplo con irritabilidad, con pesimismo, con falta de confianza en sí mismos, con consumo de alcohol o sustancias -y otras actividades de riesgo- y con dificultad para relacionarse positivamente con otros, incluyendo sus seres queridos.
Hace más de un siglo, en 1917, Sigmund Freud escribió acerca de la complejidad del fenómeno depresivo. Sus observaciones no solo son vigentes sino reveladoras para los clínicos de hoy:
«La melancolía muestra diversas formas clínicas a las que no se ha logrado reducir todavía a una unidad, y entre las cuales hay algunas que recuerdan más las afecciones somáticas que las psicógenas»
Freud, S. (2007). Duelo y melancolía. En L. López-Ballesteros (Ed. y Trad.), Obras completas (Vol. 2, pp. 1364-1440). Madrid, España: Biblioteca Nueva.