Temperamento difícil y neurodesarrollo
El temperamento difícil -como su nombre lo indica- es algo muy difícil de modificar. Con frecuencia, las estrategias de crianza encaminadas a que los niños logren un mejor control de su enojo y frustración son insuficientes. Los años de la crianza son en realidad pocos para una condición que tiene un trasfondo neurobiológico. No es raro que estos niños, al convertirse en adultos, sigan lidiando con su temperamento. Son ahora la pareja, los hijos, ¡y ellos mismos! quienes experimentan las consecuencias negativas de esta condición. A veces, es hasta la vejez que estas personas logran modular sus reacciones emocionales. Si bien es cierto que el envejecimiento puede implicar dificultades emocionales y físicas, los adultos mayores desarrollan una mayor capacidad para la regulación emocional. Por supuesto que no suena nada atractivo esperar tanto tiempo para lograr este control, pero la psiquiatría moderna aún no incluye el temperamento difícil como una categoría diagnóstica, susceptible de ser tratada.
Un punto que vale la pena mencionar es que el temperamento difícil puede ser una manifestación sintomática del TDAH o del trastorno del espectro autista. En estos casos, los tratamientos farmacológicos pueden hacer una diferencia.